Esta vida es… para los hijos de puta!


Con todas las letras y con dos cojones: Si señor. ¿Me van a llamar maleducado? ¡Háganlo! Igual así cambia mi suerte y me hago multimillonario porque, después de lo visto el fin de semana, esta vida es, más que nunca, para los hijos de puta.

¿Quieren que la vida les sonría? Pues finjan, lloren, insulten, sáltense las reglas, dróguense, sean prepotentes, escaquéense de sus responsabilidades, acusen a los demás, victimícense, golpeen, hieran los sentimientos de los demás sin que les importe una mierda… Todo les irá mucho mejor.

¿Por qué? Porque ha llegado un punto en esta sociedad en la que la ¿justicia? Se preocupa tanto por sus pobres delincuentes que de proteger a esos fastidiosos lloricas que dan trabajo a los ¿desbordados? Jueces en forma de acusaciones de asesinato.

Si alguna vez se encuentran en la disyuntiva del angelito en el hombro izquierdo y el demonio en el lado izquierdo, no lo duden. Hagan caso al demonio por dos razones:

1-Seguro que obtendrán un beneficio inmediato pisando a algún pobre mojigato que hará caso al angelito.
2-NADIE les va a juzgar. Recuerde que, pase lo que pase, usted es la víctima.

Es increíble la inutilidad de los encargados de dirimir disputas en todos los ámbitos de la vida: jueces, árbitros, delegados… Da lo mismo que dispongan de pruebas, videos o que sean testigos directos del acto juzgado: Siempre, siempre fallan. Da lo mismo que la fragrante falta sea más que evidente o que un niño de 8 años sea capaz de juzgar con precisión esa acción en 4 segundos; Siempre fallan, así que… ¡Aprovechense! ¡Hay barra libre!

PD: Dedicado a los seguidores de México, Inglaterra y Fernando Alonso y, cómo no, a todos los habitantes de Mallorca, Barcelona o Valencia que tienen que soportar a ladrones disfrazados con traje.

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